Oportunidad sin precedentes - ISO 9001

Hecho en México ya significa productos de calidad. El problema es que generalmente la forma en que se llega a esa calidad no es a la primera; hay que corregir, retrabajar, rehacer y rechequear.

Hace muchos años, cuando era estudiante, trabajé en los veranos en Bethelem Steel, una fábrica gigantesca (tenía más de 100 mil trabajadores y el tamaño de su olla de acero líquido era equivalente a seis pisos de altura) ubicada en Búfalo, Nueva York. Mi trabajo, al igual que el de unos mil trabajadores más del área de acabado, consistía en esmerilar lingotes de acero que tenían defectos visibles. Nos pagaban con incentivos y fue emocionante recibir mi primer cheque.


Sin embargo, al trabajar con un esquema de producir primero y después "retrabajar" e intentar corregir la calidad, las plantas de Bethelem Steel no pudieron sobrevivir, similar a lo que le pasó décadas después, a la Fundidora Monterrey. La experiencia de estas empresas demuestra que la calidad que no parte desde la raíz resulta demasiado cara y que si se trabaja así la rentabilidad no puede ser sostenible.


En Estados Unidos, la mayoría de los profesionistas ha laborado brevemente como obreros, y éste es uno de los fundamentos de la alta productividad de ese país. Esta experiencia hace que los profesionistas respeten más a la gente que trabaja para ellos.


De regreso al tema de la calidad, en los últimos años se han dado mejoras sustanciales en términos de organización y calidad en las empresas mexicanas, un poco por convicción pero más por necesidad de alcanzar los estándares que exige un mercado globalizado. El producto elaborado en México ahora cumple con todo lo relacionado a la calidad. "Hecho en México" ya significa hecho con calidad.


Entonces, ¿Qué nos hace falta? Se ha mejorado la calidad del producto que sale de la fábrica o el servicio que se otorga a un cliente. El problema es que generalmente la forma en que se llega a esa calidad no es "a la primera"; es decir, hay que corregir, "retrabajar", "rehacer" y "rechequear", lo que implica costos mayores, demoras, reclamaciones y procesos no del todo eficientes.


Rezago

Con base en los 125 diagnósticos que realizamos anualmente a empresas en México, desde "triples A" hasta pequeñas, hemos encontrado que el costo de la "no calidad" representa un 25% de los ingresos de una empresa. Se puede seguir así, pero pocas organizaciones tienen el dinero para aguantar ese ritmo de pérdida.


Afortunadamente, existen soluciones para este tipo de problemas, que evidencian el rezago en los más de 50 años que el mercado mexicano estuvo cerrado. La solución más completa consiste en adaptar el Sistema de Gestión de Calidad, ISO 9001. No es una solución que pueda tomarse a la ligera, porque, para cumplir con las exigencias que la norma implica, requiere un desempeño a fondo; es decir, con tiempo, esfuerzo, participación y disciplina.


Nuestra experiencia de 31 años de hacer diagnósticos y proyectos para casi 2 mil empresas nos permite dar este aviso a los empresarios que han decidido hacer todo lo necesario para que sus negocios sobrevivan y prosperen en un mundo cada vez más competitivo y complicado.


Sobre ISO 9000

  • Nada es gratis. No se va a volver competitivo sin esfuerzos. Generalmente, se consigue lo que se paga y esto incluye la consultoría.

  • Es interesante que muchos empresarios lo saben, pero los artículos en periódicos y revistas no tocan este tema: Hay certificadores que ofrecen y venden ISO 9000, porque ellos mismos van a apoyar y a la vez auditar. Esto es hacerse tonto, aunque no son pocos los empresarios que prefieren este juego en lugar de realmente cambiar su empresa. Muchas empresas tienen un certificado de calidad, pero carecen de un sistema de calidad como tal.

  • Muchos empresarios prefieren ISO 9000, versión "light", como algunas bebidas, quieren un sistema de ISO, pero sin todo lo que esto implica.

  • Aunque todos los instructores de cursos de ISO piden: "Diga lo que hace, haga lo que diga", esto no es lo indicado, porque si sólo se escribe cómo se hace el trabajo, se describe la forma ineficaz, a que está llena de duplicidades y requiere modificarse. Hacer esto bien requiere de la ayuda de expertos en mapeo y rediseño de procesos, además de tiempo y esfuerzo para hacerlo bien. ISO 9000 no es un barniz bonito para sus procesos actuales, algo que brilla pero no cambia nada.

  • Frente a los países más desarrollados, México tiene un reto importante relacionado con la cultura de trabajo. Cada vez más empresas tratan de hacer este cambio, pero la mayoría todavía cuenta con fuertes problemas para consolidar una cultura de trabajo en equipo.

Al trabajador mexicano no se le trata mal, pero en muchas organizaciones es ignorado y abandonado, además de que en ciertas regiones esto es más marcado. Esta actitud no ayuda a la productividad y a la calidad de trabajo.


Cuando se implanta ISO 9000, es la oportunidad de involucrar a toda la gente y romper esquemas de "mandamás" que ya no van con el México moderno. El trabajador mexicano es el mejor del mundo, pero hay que involucrarlo, respetarlo y darle el crédito que merece.


Por supuesto, todo esto no se hace al vapor ni se logra con un par de cursos o una visita por semana, ¡por favor! Todos queremos un mundo y un México mejor para nuestros hijos, pero, esto no se dará sin esfuerzo. No todo es uno, dos y tres. Invitamos a todos a formar un México mejor, trabajando unidos, sobre la calidad, corrigiendo de fondo lo que hacemos mal; así, el país y sus empresas avanzarán.

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